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Sin voluntarios para el orgasmo

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Sin voluntarios para el orgasmo

El inventor de una supuesta "máquina de orgasmos" se ha encontrado con un obstáculo inesperado para llevar adelante las pruebas del aparato: no aparecen voluntarios. El doctor Stuart Meloy, de Carolina del Norte, EE.UU., manifestó a la revista especializada New Scientist su desilusión por la falta de interés ante su invento que algunos denominan "orgasmotrón".

"Pensé que la gente se apiñaría a la puerta de mi casa -declaró Meloy- pero estoy batallando y no encuentro interesados".

Para Meloy, su máquina de orgasmos "no es diferente" a otros métodos que estimulan la vida sexual de la gente, como el implante de senos.

La idea de inventar una máquina de orgasmos se le ocurrió al doctor Meloy, especializado en el tratamiento de los dolores, cuando insertaba bajo la piel de uno de sus pacientes un aparato parecido a un marcapasos para aliviar un severo dolor de columna.

El especialista patentó el "orgasmotrón" como un invento para tratar disfunciones sexuales femeninas, y la Administración estadounidense de los Alimentos y las Medicinas ha dado el visto bueno para las pruebas de la máquina.

Ésta se coloca bajo la piel, cerca de la base de la espina dorsal, y al toque de un botón produce un reflejo parecido al de las sensaciones orgásmicas, de acuerdo con el doctor Meloy.

"La respuesta no es la máquina"

A pesar de la fe de Meloy en su invento, algunos especialistas y terapistas sexuales manifestaron su escepticismo y sugirieron que el "orgasmotrón" puede ser innecesario.

La ginecóloga Sarah Creighton, del Hospital Queen Charlotte, en la capital británica, dijo a la BBC: "las disfunciones sexuales femeninas son escasamente conocidas pero en la mayoría de los casos se deben principalmente a componentes psicológicos".

Creighton añadió: "Las disfunciones femeninas no tienen con ver únicamente con la carencia de orgasmos. Las pacientes se quejan de problemas como falta de interés en la relación sexual, ausencia de lubricación o falta de sensaciones".

Para otra especialista, Glyn Hudson Allez, quien ejerce como terapista sexual en la ciudad británica de Bristol, el "orgasmotrón" podría tener mucha demanda, pero no necesariamente satisfacer las necesidades de las mujeres.

"Lo que me preocupa -dijo Hudson Allez- es que haya una presión masculina para que las mujeres busquen una supuesta solución de ese tipo".


Créditos:
Fuente: BBCMundo


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