Investigaciones recientes han revelado que la violencia puede dejar marcas genéticas en las personas afectadas, incluso antes de nacer. Este fenómeno se estudia a través de la epigenética, que analiza cómo factores ambientales, como el estrés extremo, pueden modificar la expresión de los genes sin alterar la secuencia del ADN.
Un estudio liderado por la Universidad de Florida y la Universidad de Yale examinó a varias generaciones de refugiados sirios expuestos a conflictos violentos. Los investigadores encontraron modificaciones epigenéticas en los descendientes de personas que vivieron eventos traumáticos, como la masacre de Hama. Estas alteraciones pueden influir en la salud futura, afectando el envejecimiento biológico y la respuesta al estrés.
Además, se ha observado que los niños que estuvieron en el útero durante eventos violentos presentan signos de envejecimiento acelerado y cambios en la regulación de sus genes. Esto sugiere que el impacto de la violencia no solo afecta a quienes la experimentan directamente, sino que puede transmitirse a través de generaciones.
Un estudio reciente liderado por Connie Mulligan, profesora de la Universidad de Florida, junto con Rana Dajani de la Universidad Hashemita y Catherine Panter-Brick de Yale, ha revelado que la violencia deja marcas genéticas que pueden transmitirse a través de generaciones.
El equipo analizó a tres generaciones de refugiados sirios en Jordania, centrándose en aquellos cuyas abuelas vivieron la masacre de Hama. Encontraron modificaciones epigenéticas en los nietos de estas familias, lo que sugiere que el trauma puede afectar la expresión genética sin alterar la secuencia del ADN.
Además, los investigadores observaron que los niños que estuvieron en el útero durante eventos violentos mostraban signos de envejecimiento biológico acelerado, lo que podría influir en su salud futura. Estos hallazgos refuerzan la idea de que el impacto de la violencia no solo afecta a quienes la experimentan directamente, sino que puede extenderse a sus descendientes.
Sin embargo, es importante considerar algunos puntos:
En general, los hallazgos son consistentes con otros estudios sobre cómo el estrés y el trauma pueden afectar la biología humana, pero la ciencia sigue evolucionando.