Una de las principales ventajas que presenta el golf es que se puede practicar a todas las edades. Y esto, a su vez, tiene también el atractivo de que cada persona puede utilizar esta actividad en función de sus necesidades: desde las meramente recreativas o competitivas a las dedicadas a la recuperación de enfermedades.
Para parecer más joven un estudio publicado en «JAMA Dermatology» recomienda practicar ejercicios faciales. El trabajo, realizado en la Universidad Northwestern en Chicago (EE.UU.), señala que algunos ejercicios de repetición de movimientos específicos y expresivos pueden reducir significativamente algunos de los signos del envejecimiento.
Un estudio realizado en animales muestra que la epigalocatequina-3-galato puede ser efectiva para mejorar los problemas cardíacos y cognitivos característicos del síndrome de Williams-Beuren. El trabajo, publicado en la revista «PLOS ONE», ha sido liderado por Victoria Campuzano, investigadora de la Universidad Pompeu Fabra y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras.
Fumar es malo, muy malo para la salud. No en vano, y como han demostrado infinidad de estudios, el tabaco es, simple y llanamente, el principal factor de riesgo para sufrir una muerte prematura. En consecuencia, lo mejor que se puede hacer para disfrutar de una vida larga y saludable es no empezar a fumar o, en su defecto, dejarlo.
En los últimos años se han publicado infinidad de estudios que han constatado la gran eficacia de la dieta mediterránea a la hora de prevenir la enfermedad cardiovascular. Un beneficio que en gran parte se explica por el bajo contenido en grasas –sobre todo de origen animal– y alto contenido en frutas, legumbres y verduras de este tipo de alimentación.
Cada vez son hay más evidencias sobre las bondades, ciertamente numerosas, de la lactancia materna. Y no solo para los bebés, para los que tomar el pecho constituye la forma idónea de lograr los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse de una forma saludable. También para las madres, para las que la lactancia materna se asocia a unos menores niveles de colesterol, presión arterial y azúcar en sangre tras el embarazo, así como a un inferior riesgo vitalicio de sufrir un infarto o un ictus.